Sedimento: libro de Gaspar Peñaloza Avsolomovich (muestra)
- Editorial Aparte
- 3 ago 2018
- 3 Min. de lectura
SEDIMENTO
El recién nacido
confunde en el jardin
lo muerto con lo vivo
piedras con peluches
charcos con plástico
la paciflora con una mujer
ofreciendo pan de rodillas
una cocker masca su tallo
sus dientes de anciana
junto a las hojas cafés
y amarillas caen
preocuparse ignorarla
es satisfacerse
o indicarlo
la perra ocupa
el lugar de la raíz
ahora como antes
le arrancamos flores
para adornar su tumba
arrastrar ese macetero hacia el sol
tomó mi vida cada mañana
dejó una huella de arcilla
que divide el jardín
olvidé incluso
el escondite de frugelés
pero había muerto
descubrir volver
a la sopa que es uno mismo
y no puedes reemplazar
pero cambia el modo
de cantar una sensación
bastaría
contra una planta muerta
intentando tocar arcilla
en la que mis pisadas
estampan columbia
esta es mi huella
ola quebrándose sobre una isla
impresa en un cartón tras la vitrina
de la tienda deportiva
en un shopping
mi abuelo deslizando
su tarjeta ansioso
por darme algo
no es más que un trance
se borra con él
con mucho menos que la brisa
suena el timbre el jardín confía
en los cuerpos que fingen dormir
al interior de la casa
la siesta con pulgas
el dolor de no escoger
el color de las paredes
arrancan
una dulzura los devuelve
el teléfono suena destartalado
no contestan se sabe
que es un familiar
la orina reposa con la tapa abierta
nadie apaga la televisión
corta la gotera
o alimenta a la cocker
se escucha la risa del recién nacido
quieres ir
pero al oído te recuerdan
lo molesto del tono de tu pieza
ni siquiera es blanco te dice
verde patito
lo acabas de anotar
como la ballena azul
entender que la agilidad sobra
cuando no es innata
de eso muere el ahogado
por no respirar acorde a su ritmo
el recién nacido confunde su cuerpo
con la planta muerta la perra
los que duermen al interior de la casa
perdido hasta golpear
una ballena azul contra la gravilla
sin saber dónde termina
su mano
o empieza el plástico
aguantar
hasta que sacan
otro conejo del sombrero
detenerse
pestañeo y contengo
el golpe de una ciruela
verde en la frente
perseguir hasta el ahogo
aunque no hay manera
de devolver la ofensa
peor
esa persecución la intensifica
por eso renuncio a la carrera
noto ya estoy lejos de la base
volver y proteger el rostro
podría demostrar convencimiento
o aceptar no hay más
que la manzana donde vivo
al final de la queja
como al deshojar una flor
encuentras un líquido dulce
pero escaso si el abandono
dona al paisaje una perspectiva
aunque podes los restos podridos
tendrías que esconderlos en algún lado
mejor pararse
observar en la luz apagada
un incienso gira y forma un círculo
así mismo eres posible
en la micro
puedes seguir persignándote
si es lo que sirve
defender la foto familiar
el refrigerador hace música
con sus averías es otro pero aún
está el silencio para escucharlo
que acaba
en mal clima al dibujar un puente
purgar la pereza agotarse volver
con la cosecha sobre la espalda
sin pensar que el sol la madura
el paisaje nunca será uno
más entre mis dedos
solo queda indicar sus matices
uno el abandono dos
el despertar
en la calle no hay árboles frutales
la cosecha por propinas la acarrean
hasta el cuarto piso donde vives
una mañana lanzaste una uva a la calle
bajo esa mancha aturdida por el tráfico
fundimos las joyas maternas para hacer un garrote
contra árboles sin frutos trepando el cielo como si estuviera
quemamos las fotos paternas para hacer un rito
el humo trepando junto a la vista
tras las nubes ya no está
entrar crujiendo de sed en la maceta
levantando pavimento frente a las tiendas comerciales
sin arte no hay resorte ni suerte de rumbo
dardos repartidos contra el pecho de este tiempo
al nombrar el polvo que la razón
esconde bajo la alfombra
embarazando a oscuras el terreno llano
que la palabra desaloja contra nuestra voluntad
el paisaje un ejercicio
que cabe en la palma de la mano
se llena de luz
sacamos de cuajo
la cortina para tapar el puente
se lo queda el musgo
al ver crecer su mancha
aprendemos de los viejos
descansamos al estar
en dos puntos a la vez
de Sedimento
Editorial Aparte
2018
Gaspar Peñaloza Avsolomovich (Viña del Mar, 1994). Reside en la ciudad de Valparaíso, donde es editor de la revista Concreto Azul (www.concretoazul.cl). Es coordinador de los talleres y actividades que se realizan en el espacio homónimo. Sedimento es su primera publicación.

