Estoy solo, más hecho de enfermedad que de lozanía: tres poemas de Rodrigo Figueroa
- Poesía boliviana
- 10 jul 2018
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LOS PÁJAROS NO FUERON HECHOS PARA CANTAR
ni nosotros para morir llorando -decías
mientras, vaciabas tus bolsillos
sobre los escalones
que te llevaron al reposo
Ha llegado el momento
en que la ceniza
descanse aquí
en el hueco que crece
en los costados del pantalón
en el espacio que existe
entre mis dientes y sus encías
para morder
un poco el polvo
con la cara contra el suelo
como una gallina temerosa
dando sus últimos picotazos
contra el barro en el corral
La tierra misma hará el resto
la raíz que se hunde y
crece como un tronco
es un roble dormido
en la alquimia de la maleza
desde de la lengua
una piedra, también, crece
entre el polvo que se asoma
como este instante
atravesado por un rayo
que incendia la casa de la infancia
el humo de la madera
no nos protegerá de la muerte
ni el aleteo de un ave y su caída
ni una bola de fuego encendiendo el aire
ni mucho menos el canto de un pájaro
que tarde descubre el boquete que ha abierto el tiempo en el colorido disfraz de su plumaje
LA SOMBRA DA SU SERMÓN DE FRAILE A LA TIERRA MENDIGA
Esta casa desaparece en el fondo de una plegaria que elevada en otros tiempos no tiene quien la oiga
un murmullo reptando entre las sales de las rocas bajo un sol que altivo desmerece su tibieza.
y así espero como si nombrarte fuese parte del espino un clavo contra el viento en el centro de tus manos
cuando la noche es el aullido de los perros
temerosos del aire que nos desbarata forajido
no hay gallo que cante nuestro salmo nuestro pedazo de luna asomando entre los huesos nuestra porfía martillando la osamenta de las palabras
desaparecen las ventanas, las puertas cerradas con sus fatídicos candados se abren
el colchón del que nos servimos para poner en práctica
el horror de sabernos muertos, se llena de ratones
los colmillos se gastan en los estómagos de los críos
contra las paredes anunciamos la plaga
esta falsa manera de nombrar al mundo con el alquitrán pegándose a las muelas
Estoy solo, más hecho de enfermedad que de lozanía
Ya mi voz va agotando su lenta concertina
y esta casa desaparece como tu voz en la marea infranqueable de los océanos y los peces flotando orillados en el alboroto de las aguas.
Nos estamos hundiendo caemos desprovistos hasta el fondo de la hojarasca
y salimos a gritos expulsados por las narices a trompadas con nuestro reflejo
y ahora somos tan solo el cuchillo
brillando en el filo impasible de la distancia.
CUANDO LA NOCHE CIERRA LOS PÁRPADOS DEL RÍO
I
Las calles olvidan
el paso de los autos
el sonar de sus bocinas y
la tierra brota del asfalto
cuando los minuteros apuntan la ruta de los cartílagos
el vuelo frenético de los pájaros
desplumando con su paso
las bugambilias que nacen
cuando cierras los ojos
De pronto
la vida se decolora y
las nubes cruzan como amapolas
en un sueño desbordando las cuencas
entonces, el verde vuelve y se asoma
como un niño escondido en los matorrales.
II
En el aire las palabras dibujan la herida
la oración que ilumina el lunes
un hombre vestido de verde
insomne cruzando el alba
cuando la noche apaga
los semáforos de la prudencia y
los párpados fluyen como un toro
embistiendo contra aquello que fuimos
Un día sin explicaciones
vendrá perdiendo los dientes
el sentido roto de estos versos
Oh! César! Oh! Jaime!
Pieza por pieza incendiemos nuestras guitarras
cuerda a cuerda desafinemos
este canto sostenido en la sin razón.
III
Escucha:
los pájaros han cesado su canto
los perros no aullan
el verde ha devenido en carne.
Estamos solos
en medio de la coraza el torvo aleteo ante la nada
el tiempo ahora eres tú misma
intentando contarme algo
que se confunde con la orfandad
con una gota de aceite empañando la pupila
con la terquedad que sentimos
al abrir la boca al mordernos las orejas al atar el nudo que ciego nos fuerza a caminar siempre a zancadillas
Los anteriores textos son parte del poemario ganador del premio Edmundo Camargo 2017
Rodrigo Figueroa (Cochabamba) Egresado de la carrera de ingeniería Financiera. Ha participado en la antología de poetas sudamericanos nacidos en los noventa “90 revoluciones” (Mecánica giratoria Ecuador 2015), ha ganado el concurso municipal de poesía Edmundo Camargo 2017 y ha obtenido la beca de creación literaria del consejo nacional de la cultura y las artes chile 2018.
