Una perspectiva de vuelo: Acerca de "Formas de volar" de Andrés Urzúa de la Sotta
- Por Raúl Hernández
- 17 oct 2017
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Comúnmente el vuelo considera una mirada desde arriba, en perspectiva hacia las cosas que están allá abajo y que abundan en lo cotidiano, lo que rodea el acontecer de los personajes que participan de todo eso que se llama realidad o vida. Asimismo, el acto de volar considera un planeamiento, un gusto perceptivo por la mirada hacia las cosas.
En Formas de volar de Andrés Urzúa de la Sotta, podemos constatar una forma de mirar el día a día, uniéndose a otros poetas que han tenido este afán de observar y anotar características de lo observado, siendo este poema sutil y claro un estilo de ser y pensar, de acontecer en las veredas y en el poema que nace de repente.
El ruido de fondo, dice el epígrafe de George Perec que da inicio a este poemario. Ruido de fondo en donde está el autor con sus gestos, sus anotaciones, sus claros y simples devaneos que se amplían al formar parte de una magia que pasamos por alto y que preferimos olvidar casi siempre. La magia de sentir algo increíble por algo común y corriente. Al igual que cuando uno camina por la calle y ve algo, huele, observa, recuerda algo, y de pronto viene ese vientecito de la esquina, ese escalofrío del recuerdo, sin saudade, solo un pequeño pinchazo de emoción. Es ese momento el que da forma y esqueleto a este libro de poemas, que bien podrían ser fotos antiguas que no están entre las que fueron seleccionadas para mostrar a los amigos o familiares. Son esas fotos secretas, que quedaron en algún velador, que se imprimieron sin ser las más importantes, pero que tienen una esencia propia en su mirar, en su alumbrar, en su quemar.
El reconocerse como observador también es una forma de ser autor de poesía, también es una forma de vivirse, como el personaje de la película Paterson. El acto de mirar como una identificación con el entorno.
A veces los momentos chocan como un brindis brusco en donde alguien otorgó más fuerza de lo necesario. Ese brindis que también aparece en el libro, en donde las copas: “sienten miedo del vuelo inminente”. Instantes mínimos, capturas de aire. Y no es solo tener una ávida visión del entorno, sino que también es una captura de la realidad, atenta a la quebrazón del momento y la fractura de todo diseño. Lo que consideramos como típico o normal, se traslada a otra investigación del tiempo, recogiendo de raíz estos extractos casi microscópicos. Así como nos detenemos en lo frágil, también nos detenemos en lo terrible. Sombras, contraluz, claroscuro. Van apareciendo los rastros fotográficos de esa mirada.
Es así como en Formas de volar podemos encontrar pasajes en donde aparecen observaciones acerca de las gotas, del aire, del rocío y el mar. Entonces, un poema nos entrega lo siguiente: “lo que cae / en realidad / es la memoria /acuosa del vacío”. La brevedad prevalece en todo este libro, en donde también aparecen observaciones de insectos y plantas, en una especie de botánica poética que nos hace aumentar el zoom en la flora y fauna de lo desconocido, siempre con una cinematografía en las palabras. Aromas, perfumes, una pelota y dos raquetas de tenis, dardos perdidos, aviones a propulsión a chorro, van representando todo eso que nos rodea y que es parte de un recapitular, una apreciación y una mirada sobre las cosas. “La constante / no es el vuelo / sino la caída”, leemos casi al final de este libro, en donde dejamos de planear para ir caminando y dejando aquellas huellas que se desprenden de nuestros pasos.
Raúl Hernández (Santiago, 1980). Es bibliotecario, editor y poeta. Ha publicado Poemas cesantes (2005), Paraderos iniciales (2008), Polaroid (2009; Berlín, 2010), Caligari (2010), Estética de la lluvia (2012; Guayaquil, 2013; Nueva York, 2015), Los pájaros del atardecer (Ciudad de México, 2014) y Cosas simples (2014). Trabaja en la Biblioteca de Santiago y es editor de poesía en Edicola Ediciones.
Andrés Urzúa (Viña del Mar, 1982). Licenciado en Letras y magíster en Literatura. Ha publicado Galería (2012), Zapping (2014), Tetris (2015), Play (2015), El lenguaje de las piedras (2015) y Formas de volar (2017). Es editor en Libros del Pez Espiral y organizador de A Cielo Abierto – Festival de Poesía de Valparaíso.
