La cosa se está poniendo fea: seis poemas de Rafael Sanz Sierra
- electrodependiente
- 13 jul 2017
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RÍO EBRO
El Ebro traga gustoso
papeleras que tiran los imbéciles,
ruedas,bolsos y zapatos,
carritos de supermercado y muñecas violadas,
coches,botellas y cadáveres.
El Ebro traga gustoso
peces invasores:
siluros,alburnos y mejillones cebra;
compresas,condones y ropa vieja.
El río traga gustoso
la mierda de la papelera de Montañana,
gasolina,productos químicos y medicamentos,
móviles,televisiones y monedas.
El Ebro traga gustoso
viagra,trankimazin y cocaína,
colillas,orines y excrementos humanos,
animales muertos y latas.
El Ebro ya está harto
y la próxima primavera,con las lluvias,
se va a desbordar
y va a arrasar Zaragoza.
XVIII
Orfebre de palabras sin esperanza,
recibo abrazos metálicos de gente sin alma.
La etérea ausencia siempre me acompaña
y me sumerjo en Centrohabana
con los montones de basura en mitad de las calles,
la música desde por la mañana,
olores fuertes,
sensualidad y sexo,
Nicolas de Stäel ahorcado,
chaperos exegetas de la noche,
las ratas y el mar Caribe.
Su densa humedad me atrapa
impregnándome de libertad y de ineficacia;
las horas fantásticas sin hacer nada,
hablando y follando,
paseando por el malecón.
El último paraíso disfrazado de infierno,
adiós capitalismo
no quiero verte más.
XLVI
La poesía
comunica al hombre con la nada
y a la nada con el hombre
a través del poeta,
mitad hombre y mitad nada.
INTOXICACIÓN CON AGENTE NARANJA
Incorporé una pátina de azul mierda
al murciélago de la desesperanza.
Saqué de las alforjas
la trilogía del Señor de los Anillos
para colgar al sheriff del palo mayor.
Bill “ The Kid” me esperaba
con cara de pocos amigos,
se había tirado a la mujer de Pat Garrett
y la cosa se estaba poniendo fea.
Abusé de la entropía
y sucumbí,en paños menores,
a los placeres de Caribe mejicano.
Los heroinómanos no se querían ir de mi casa,
yo le estaba pegando fuerte al basuco.
Antonin Artaud me firmaba los cheques
cortándose cada día un dedo.
La Visa Mastercard me estaba buscando para matarme,
tenía 740.000 euros de pufo.
El día del diluvio
me tenían acorralado,
pero me esfumé
con una sonrisa
y una rascada de huevos.
PARÁLISIS ESQUIZOIDE TRANSVERSAL
Nos travestíamos de Madame Bovary
y salíamos por las discotecas a pillar el Sida.
Mientras
unas cosas y otras
echábamos arsénico
a los cubalibres.
Viendo a la peña
ponerse morada
y revolcarse por el suelo,
les escribía poemas
con toda mi buena fe.
Yo solo tenía 14 años,
no sabía lo que hacía.
No era bienvenido en el colegio.
Ni en mi casa.
Así que
con alguien
lo tenía que pagar
BEATNIK EN LLAMAS
Amanecí con cabeza de jaguar
y escupiendo sangre.
Esa mañana
me había puesto como objetivo
tirarme a todas las actrices porno
de la costa californiana.
Llamé a Richard Brautigan
para que me ayudara
pero se acababa de levantar
la tapa de los sesos.
Escalé una secuoya de 100 metros
y me cagué en dios
como nunca jamás nadie lo había hecho.
Los de Hollywood me querían premiar
pero yo preferí retirarme a una caravana.
Google me expropió el terreno
y tuve que insumir neveras no-frost
colgado de la línea de alta tensión
de la presa Hoover.
Los peces se morían desde allí arriba
boqueando océanos de petróleo
salido de las entrañas
de un Falcon negro.
Expiró mi tarjeta de crédito
de ciudadano peligroso
poniendo en práctica
la salchicha con cáncer de hígado.
Un asilo llamado Europa
echaba viejos a la picadora
y hacía hamburguesas de ave.
Saqué 100 de los grandes
y me limpié el culo
con George Washington.
Rafael Sanz Sierra (Zaragoza, 1975) Poeta y diplomado en ciencias empresariales. Finalista en el XIV premio internacional de poesía Ciudad de Torrevieja (2009).Ha publicado “Gotas de Ácido” (Ediciones Oblicuas, 2012), la plaquette “Manifiesto Underground y otros poemas insidiosos” ( editorial La Herradura Oxidada, 2016).
