Paf! pum! muac! chash!: poemas de Tamym Maulén
- electrodependiente
- 11 jul 2017
- 5 Min. de lectura
SHAKIRA
Hay un niño que baila disfrazado.
Sombrero negro, botines y un gran poncho.
Parece una persona grande con traje de grande
una persona de 70 centímetros.
Baila no sé qué música, yo no escucho
voy en un bus escuchando a Shakira
lo miro desde demasiado lejos.
Junto a él, una ronda de niños bailando
todos muy vestidos y muy disfrazados
sus padres los miran, mi madre, mi padre
y yo me siento un poco incómodo
pero bailo igual, ridículo, me río igual
sonrío porque estoy feliz con mis amigos
todos de la mano bailando no sé qué baile
no sé qué música, Shakira, ya no lo recuerdo.
Tengo cinco años, estoy feliz, y no lo recuerdo.
Sólo recuerdo el corazón de mis padres gigante
orgulloso, sonriente, saludándome alegre
un corazón de verdad, enorme, grande
un corazón lleno de amigos y canciones
un corazón sin disfraces, Shakira
un corazón donde cabíamos todos
un corazón que ya no existe
un corazón de 70 centímetros.
MI MADRE ES DE LAS QUE LLEVAN EL PELO CORTO
Mi madre es de las que llevan el pelo corto
un escobillón fucsia en el brazo
arrugas en la frente y un pañuelo que dice:
el amor es plancharte la ropa el amor
es lavarte los platos el amor es cocinar
sopaipillas cuando está lloviendo
el amor es decirte no bebas demasiado
cuídate no llegues tarde escríbeme
escríbeme de vez en cuando
avísame si llegas o no hijo el amor
es retarte bien fuerte gritarte
porque no barres tu pieza no limpias
no trabajas ni ganas dinero
no estudias no tiras nunca la cadena.
Mi madre es de las que llevan el pelo corto
soy de los hijos que tienen el pelo largo
no saludan ni dicen te quiero
no lavan los platos ni obedecen
a la mujer de pelo corto y delantal
que los mira llorando tiernamente
cuando su padre los educa
con amor precioso en forma de patadas
y puños y golpes y paf.
ESTAS NO SON PALABRAS
Estas no son palabras madre
esta es mi habitación y no te enojes
si me la paso mirando el techo
buscándole formas a las grietas
soy un experto mira allí hay un elefante
aquí está el rostro de mi abuelo
allá veo un camión y un dinosaurio
sí. Debajo de la cama está lleno de papel confort
son mis poemas escritos con semen
los Poemas de la Verdad en la Noche de la Tristeza
tal vez los únicos versos sinceros
que puede escribir un cabro como yo
no te enojes esta es mi habitación
no tiene techo ni ventanas es una isla
un balcón en la torre más alta de la locura
donde el único trabajo es perder
quemar desperdiciar el tiempo
buscándole formas a las nubes
mira un elefante un camión un dinosaurio
el rostro de tu padre atravesado
por un avión sin alas que acaba de pasar.
MEJOR VAMOS A JUNTAR NUESTROS TROZOS
Mejor vamos a juntar nuestros trozos
construir un caleidoscopio con los restos
formando siempre un dibujo distinto.
Vamos a recoger los pedazos del suelo
inventar un mosaico con nosotros.
Olvidarnos de la muerte
revivirnos, reciclarnos.
Algo así como el arroz del martes
que comemos hoy jueves
mezclado con papas de ayer.
SI ALGUNA VEZ SIENTES MI CANTO NO LO ESCUCHES, CANTA CONMIGO
Y después se quejan porque escribimos poemas
rayamos los muros y dormimos la siesta mucho rato.
El poema dedicado a mi madre lo escribí
con destacador en un papel volantín.
Yo se lo leo pero ella no lo entiende.
¡Los poemas no se entienden, mamá!
Simplemente te hacen ¡Paf! y ya
¡Ahhhh! Entonces muchas gracias hijo
pero procura no perder el tiempo
me dice limpiando el rincón de la pureza
ese lugar que no conozco de la casa.
Después de todo la vida se cortará
como el volantín más barato y bello de septiembre.
Muerte, Todos nos vamos al mismo sitio.
Yo solo escribo un poema.
EL DÍA QUE ME MUERA
El día que me muera
de todas formas tienes que estar feliz
pues toda mi vida me viví
a pesar de los golpes las rejas los condones
me VIVÍ. Siempre fui TUYO
y sin embargo siempre fui MÍO
volé del mundo sin alas
sin miedo, sin calculadora
entonces tienes que estar feliz
pues no fui bueno ni malo
ni valiente ni cobarde
no te compré un auto ni te escribí un libro
y mucho menos barrí el comedor
fui muy feliz y muy triste
lloré mucho y me reí el triple
desobedecí la mayoría de las veces
pero siempre escuché a mi corazón
siempre obedecí a mi corazón
sSiempre quemé mi corazón
entonces tienes que estar feliz
porque a pesar del frío y la muerte
tTe lo digo en la cara:
—Te quiero
estuve vivo
AMAR LO QUE SEA, PERO AMARLO BIEN
No me venciste cuando me pegaste.
Me venciste porque me enseñaste.
Regalaste mi bicicleta al vecino que no tenía corazón.
Yo no te hablé durante un mes,
entonces me venciste.
Jamás me venciste con golpes.
porque amaste más,
Por eso me venciste.
(Quisiera que mi vida, toda mi vida
fuera tan sencilla como amar.
Amar lo que sea, pero amarlo bien,
amarlo con todas mis fuerzas
no amarme a mí, amar otra cosa
y ser simple y pequeño y prescindible).
Me venciste porque me enseñaste.
Abriste mis ventanas
para que saliera la hediondez
y un día me llevaste al edificio más alto
a la punta más elevada de los Andes
a la cima de los Himalayas y allí
mirando al horizonte
y apuntando al fondo de mi pecho
me mostraste
todo lo chico que soy.
LA POESÍA NO VALE NADA, PERO LO DEMÁS VALE MENOS
De niño siempre quise todas las cosas para mí.
¡Muac! Los besos, el cariño, las armas, los regalos.
Mi vida era un condón muy grueso que se inflaba
se inflaba y se inflaba sin reventarse jamás.
Crecí viejo. Crecí lleno de condones
crecí muerto, pero aprendí a resucitar.
Salí de los escombros de los golpes
huí de las sucias manos blancas de la comodidad
y me dije: Nada es mío, soy libre
no quiero ni poseo, soy feliz
o triste, y poco importa eso cuando ¡crash!
puedo romper el condón que la vida
nos pone sobre el rostro, un condón blanco
limpio, sin impurezas, antiséptico
sin contagio, sin hijos, sin la más mínima
oportunidad de tocar la vida de la gente.
Entonces reviví. Comencé a tocar la vida de la gente.
Me enriquecí de la pobreza, me hice inmune
a los golpes, a la codicia, al egoísmo
pude romper el sucio condón del egoísmo,
sacarme al fin el asqueroso condón del egoísmo,
tomar la pintura oscura de mi semen
y manchar de negro las mugrientas
manos blancas de la mezquindad.
Resucité.
Tamym Maulén (Santiago de Chile, 1985). Licenciado en Filosofía de la Universidad de Chile, estudió Letras en la Universidad de Buenos Aires, Argentina. Obtuvo premios de poesía en Chile (Premio Carlos Pezoa Véliz, 2005; Beca Pablo Neruda y Premio Eduardo Anguita 2006; Premio Municipal de Santiago Gabriela Mistral y Premio Universidad Diego Portales 2007) y en el extranjero (Premio Rodolfo Walsh, Argentina 2009). Ha publicado los libros de poesía SHHHHH (Paraguay, 2010) y PAF (Argentina, 2011). Es fundador y docente del LEA (Laboratorio de Escritura de las Américas) proyecto internacional de escritura colectiva, desarrollado en Argentina, Brasil, Bolivia, Chile, Colombia, Paraguay, México. Ha dictado clases de literatura en Argentina, Chile, Colombia, Uruguay, Venezuela, España y Estados Unidos. Es creador y director del sello editorial PORNOS. Actualmente, es Director de Cultura de la Fundación Pablo Neruda en Chile.
